La fatídica actualización a Ubuntu 9.10

Es difícil pregonar las virtudes de Linux cuando uno se encuentra con comportamientos por defecto en las distribuciones del mismo tipo de los que le hicieron abandonar otro conocido sistema operativo. La última actualización de Ubuntu ha resultado en desastre total y la posible pérdida de un usuario.

Normalmente utilizo Linux para trabajar, específicamente Debian. En el fondo, aparte de una opción personal, es una obligación ya que muchos de los programas que uso solo están disponibles para sistemas UNIX y, en algunos casos, solo en Linux. Aún así trabajar habitualmente con un sistema estable que hace lo que quiero y que además tiene todas las ventajas del software libre es un placer. También sé que he dado con una distribución que es perfecta para eso, trabajar sin sorpresas. La famosa estabilidad de Debian en comparación con otras distribuciones y sistemas operativos se convierte en un requisito indispensable cuando se usa en tareas críticas. ¿Quién no recuerda los famosos pantallazos azules de la muerte en el momento menos oportuno? He pasado por muchas de las otras distribuciones de Linux y cada una ha tenido su momento, tienen sus virtudes y sus problemas. He de reconocer que la facilidad de instalación y de uso de Ubuntu junto con el soporte que le da su comunidad la hacen una distribución perfecta para adentrarse en el mundo de Linux. Pero…

Una amiga me pidió que le instalara un Linux porque tenía mucha curiosidad al verme trabajar con Linux y hacer ciertas tareas con facilidad. Me decidí a ayudarle a instalar Ubuntu 9.04. Solo le tuve que ayudar en la parte de las particiones. Pensé que sería una buena opción para empezar ya que es fácil de usar y detecta sin problemas todo el hardware con las opciones por defecto. Y así fue, todo funcionó bien al principio y hubo mucha alegría.

Hace poco apareció la nueva versión de Ubuntu, la versión 9.10. En el dialogo de actualización de la Ubuntu 9.04 aparece un rectángulo bien grande arriba en donde pregunta si se quiere actualizar a la versión 9.10. No sé de quién sería la idea, supongo que pretenden que todos los usuarios “disfruten” de las bondades del nuevo lanzamiento. La cuestión es que mi amiga pulso el botón creyendo que era una actualización normal. El programa se descargo varios cientos de Mb de paquetes y después tuvo al ordenador medio bloqueado (actualizando, claro) durante cerca de una hora. Y, para colmo, al finalizar aparece un cuadro de dialogo diciendo que la actualización no se había realizado correctamente y que el sistema había quedado en estado inestable.

El enfado fue tremendo. Ya sé que en el fondo ella le dio a la opción de actualizar la versión pero, ¿Es necesario que todo el mundo se actualice a la última versión del S.O.? ¿No os recuerda a otro Sistema Operativo? No sé a que viene esa opción de actualizar a la última versión en el cuadro de dialogo principal del gestor de actualizaciones. Al menos no entiendo que no informe sobre que quiere decir eso y las consecuencias que puede tener. Y, lo que es más importante, ¿Tiene esa actualización que fallar estrepitosamente? Me ahorro los comentarios pero creo que llevar a los usuarios de versión en versión y de fallo en fallo es un error que me sigue recordando a los cometidos por otro sistema operativo. También puede que esté equivocado y en realidad no sea un fallo sino una estrategia, al fin y al cabo a otros les ha ido muy bien esa forma de actuar antes.

Tags: , ,

Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *